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El río San Juan divide a Nicaragua y Costa Rica

2010-12-02
El Río San Juan es la frontera natural entre Nicaragua y Costa Rica. Los términos del Tratado Cañas-Jerez de 1858 establecen que la soberanía del Río San Juan corresponde a Nicaragua y que Costa Rica tiene libre navegabilidad del río. Precisamente la ambigüedad de los términos de ese Tratado es la causa de las disputas entre ambos países desde el siglo XIX.
Conflictos limítrofes centroamericanos

El Río San Juan es la frontera natural entre Nicaragua y Costa Rica. Los términos del Tratado Cañas-Jerez de 1858 establecen que la soberanía del Río San Juan corresponde a Nicaragua y que Costa Rica tiene libre navegabilidad del río. Precisamente la ambigüedad de los términos de ese Tratado es la causa de las disputas entre ambos países desde el siglo XIX.

El contexto internacional actual

El gobierno de Nicaragua, adscripto al Alba, es adverso a los intereses norteamericanos visibles en los gobiernos de Costa Rica, Colombia y Honduras. La presidente de Costa Rica, Laura Chinchilla, firmó un acuerdo con Estados Unidos para el asentamiento de 7 mil soldados norteamericanos hasta fines de este año 2010, para el combate al narcotráfico, abandonando el modelo de neutralidad que llevó a que Costa Rica disolviera sus Fuerzas Armadas en 1948.

Costa Rica está demandando la elaboración de un Plan Colombia centroamericano, lo que hace prever la prórroga de la permanencia de las fuerzas norteamericanas más allá de lo previsto en el acuerdo inicial.

Además, la Corte Internacional de la Haya está analizando en estos mismos momentos otro conflicto limítrofe marítimo entre Nicaragua y Colombia. Costa Rica y Honduras pidieron a la Corte Internacional de Justicia de La Haya ser tomados como parte del conflicto bilateral, volcando la balanza a favor de Colombia.

Las causas del conflicto

A comienzos de 2010 Nicaragua comenzó a elaborar el plan de dragado del Río San Juan a fin de recuperar la navegabilidad y darle profundidad y amplitud a un río que en su parte más angosta mide apenas 80 metros. La profundidad llega a ser mínima, entre 0,5 y 2 metros, y en las temporadas de sequía el agua desaparece en gran parte del río.

El 12 de julio el canciller costarricense Carlos Roverssi exigió “detener inmediatamente” ese plan de dragado. En contrapartida el presidente Ortega declaró que Nicaragua tiene plena soberanía sobre el río y que no necesita informar a Costa Rica acerca de las medidas que toma para su desarrollo.

El 18 de octubre la draga “Soberanía” comenzó las tareas de limpieza. Tres días después Costa Rica envió una nota de protesta y denunció la violación de su soberanía. Al mismo tiempo se denunció que militares nicaragüenses ingresaron en la finca de Agustín Reyes Aragón, en la Isla Calero. Costa Rica desplegó 150 policías con uniforme de camuflaje, cascos de guerra, fusiles M-16 y ametralladoras M-60, que comenzaron la custodia de la zona. El 27 de octubre Nicaragua protestó la violación de territorio nicaragüense por las mencionadas tropas policiales de Costa Rica.

Hacía ya tiempo que las autoridades nicaragüenses habían solicitado el apoyo del Organismo de Investigación Judicial de Costa Rica y de Interpol para la captura de un grupo de narcotraficantes nicaragüenses llamado “Los Tarzanes”, todos miembros de la familia Agustín Reyes Aragón, los mismos que denunciaron la incursión de militares nicaragüenses en su finca. Las autoridades costarricenses, las mismas que avalan la presencia de 7 mil soldados norteamericanos en su territorio para la lucha contra el narcotráfico, no prestaron ninguna asistencia al gobierno de Nicaragua. Por la persecución que las fuerzas armadas de Nicaragua realizaron contra este grupo de apoyo logístico al narcotráfico, éstos se trasladaron a Costa Rica. El grupo de Reyes Aragón realiza tareas de apoyo logístico a la banda de los “Reñazco”, que operan en el tránsito de droga por el Mar Caribe, el Gran Lago de Nicaragua y el Río San Juan.

El 1º de noviembre Costa Rica presentó pruebas de la violación de la zona a la que Costa Rica llama Isla Calero y los nicaragüenses Harbor Head, la misma zona donde el ejército nicaragüense está realizando operaciones contra el narcotráfico.

La Isla Calero, en cuya punta norte sólo hay manglares imposibles de “ocupar” militarmente, es reclamada tanto por Nicaragua como por Costa Rica. Llamativamente los sedimentos del Río San Juan son depositados en la finca de Reyes Aragón, de la banda de “Los Tarzanes”, por eso coinciden fuerzas militares y trabajos de dragado del río, Edén Pastora y la dragadora del ALBA.

Costa Rica exigió la retirada de los militares de la zona antes de la reunión de la Comisión Binacional y solicitó a la OEA una reunión urgente. El presidente Ortega anunció que Nicaragua acudiría a la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

El conflicto bilateral y la responsabilidad privada

Durante el 6 y 7 de noviembre, Insulza visitó ambos países y el martes 9 de noviembre presentó su informe. El 10 de noviembre el Consejo Permanente de la OEA tomó una resolución respecto al conflicto, rechazada por Nicaragua.

Una versión indicaba que el reavivamiento del conflicto entre ambos países se debía a un error en los mapas que provee Google Maps, que ubicaban a la Isla Calero en territorio nicaragüense, mientras Costa Rica dice que no es así. La misma empresa Google informó que el error se debía a que su proveedor de información, el Departamento de Estado de Estados Unidos, se había equivocado y que el error se había enmendado después de que el Departamento de Estado corrigiera su información.

La versión fue repetida en cientos de posts y tweets en Internet. Fue Edén Pastora, ex líder de la revolución sandinista y ex líder de la contra, quien desencadenó el entredicho al usarlo como argumento a su favor en las tareas de dragado del río San Juan. El conocido “comandante cero” dijo que según Google Maps el territorio en el que incursionaban las fuerzas armadas nicaragüenses era territorio nacional y no de Costa Rica. En verdad es un territorio en disputa, con reiterados reclamos de Nicaragua para una resolución amigable y un desinterés de Costa Rica.

Edén Pastora actúa por encargo de la presidencia de Nicaragua y es responsable de las tareas de limpieza del río San Juan, con un desembolso de 4 millones de dólares provistos por Venezuela y un plazo de ejecución de 2 a 3 años.

Finalmente Costa Rica manifestó el 19 de noviembre su intención de presentar una demanda ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, por violación de su soberanía y daños ambientales.

Antecedentes históricos de la disputa limítrofe por el Río San Juan

Como límite natural entre ambos países el Río San Juan ha sido motivo de disputa entre Costa Rica y Nicaragua por más de un siglo.

1. América Central es una región de conflicto desde su independencia de España.
2. La inmigración ilegal masiva a través del Río San Juan sucede de Nicaragua hacia Costa Rica y ha complicado las relaciones diplomáticas entre ambos países.
3. Costa Rica reclama acceso a la libre navegación sobre el río pero debido a la hostilidad política en las capitales de ambos países es difícil alcanzar una resolución final.

La combinación de estos tres factores contribuyó a incrementar la tensión entre ambos países dejando irresuelta la disputa por el Río San Juan.


Intervención extranjera

En 1855 América Central sufre la invasión de William Walker, un pirata al servicio de Estados Unidos.

Costa Rica está separándose de Nicaragua, en busca de su independencia. Poco después anexará la península nicaragüense de Nicoya.

Tras la invasión y conquista de Nicaragua, Walker se lanza a la conquista de Costa Rica, con la excusa de recuperar el Guanacaste. Pero fracasa en el intento, siendo derrotado en la legendaria batalla de Santa Rosa.

El interés de Walker y de Estados Unidos era toda Centroamérica. El atractivo de Nicaragua no era sólo su ubicación como un eje potencial de comercio y su adecuada capacidad para el cultivo en latifundio. Como probable lugar de construcción del canal bioceánico, Nicaragua era la llave para Centroamérica. Una vez que Estados Unidos obtuviese el control, los otros países centroamericanos caerían rápidamente. Así lo afirmó Charles Doubleday, el socio de Walker: “el viejo problema fronterizo entre Guatemala y Chiapas brindaría si fuere necesario el pretexto para anexar México al dominio centroamericano. Más adelante caerían Cuba y Santo Domingo”. Costa Rica aprovechó la deuda política de Nicaragua por su ayuda en la lucha contra Walker para conseguir la aceptación de la ocupación del Guanacaste y otros derechos sobre el San Juan.

Así lo expresa el artículo primero del Tratado Juarez-Cañas de 1857, que no fue ratificado, pero es antecesor inmediato del tratado de 1858 y permite interpretar las posturas de las partes en aquella época: “el Gobierno de Nicaragua, en señal de gratitud hacia el de Costa Rica por sus buenos oficios a favor de la República, por el decidido empeño y los grandes sacrificios que ha hecho por la causa de la independencia nacional, desiste, quita y aparta de todo derecho al Distrito de Guanacaste que lleva ahora la denominación de provincia de Moracia, en honor al Presidente Mora, de Costa Rica para que se entienda, tenga y reconozca desde ahora para siempre como parte integrante de dicha República, bajo el dominio y sumo imperio de su Gobierno.”

La firma y ratificación del Tratado Jerez-Cañas se dio en ese difícil contexto que se señala en el artículo primero, cuando las partes “llegaron a disponerse a combatir entre sí por diferencias de límites”, es decir, en un momento en que Costa Rica, aprovechando la situación crítica de Nicaragua a los pocos días de la expulsión de Walker de territorio nicaragüense ocupa de hecho el río San Juan y da un ultimátum para que el comandante del fuerte de San Carlos se rinda. Estas acciones llevaron al presidente nicaragüense Tomás Martínez a declarar la guerra a Costa Rica en Decreto del 19 de Octubre de 1857.

En 1898 el diario New York Times denunciaba los planes de Costa Rica por apoderarse del Río San Juan a expensas de la soberanía nicaragüense, pero se encargaba también de establecer que el responsable que actuaba por detrás de estas maniobras era Colombia, como si Estados Unidos careciera de intereses en la región. En 1904, finalizada la guerra colombiana de los mil días, Estados Unidos promovió la creación artificial del nuevo estado de Panamá a expensas del territorio colombiano, colocó como primer presidente de la naciente república de Panamá a un ex director de la Empresa del Canal y comenzó la construcción del canal bioceánico.

La participación de la OEA

El pedido de Costa Rica para que intervenga la OEA fue interpretado en Nicaragua como un intento de convertir al problema en un problema político, como si Nicaragua fuera a invadir Costa Rica. A la OEA no le corresponde dirimir situaciones limítrofes sino pronunciarse cuando existen violaciones a la integridad nacional y a la soberanía de las naciones.
Tanto el Tratado Cañas-Jerez como el Laudo Cleveland y la sentencia de La Haya en 2009 reconocieron el derecho de Nicaragua a dragar el Río San Juan. Finalmente la OEA también reiteró los términos del tratado de 1858 y sostuvo los derechos de Nicaragua a dragar el río, pero exigió la retirada de las tropas nicaragüenses de la zona, invalidando así los términos del tratado Cañas-Jerez y posteriores.
La intervención de la OEA no solucionó el conflicto, solo instó a las partes a iniciar el diálogo y exhortó a retirar las tropas. Costa Rica exigía el reconocimiento de su soberanía sobre la zona, que no le fue concedido. El ALBA también solicitó a ambos países que dialoguen, pero el presidente Daniel Ortega dijo que Nicaragua está considerando seriamente su retiro de la OEA y que su país no acatará la resolución y no retirará sus tropas del lugar.

La situación interna en Nicaragua

Hay elecciones presidenciales en 2011. El ex embajador de Nicaragua ante Costa Rica, Mauricio Díaz, sostiene que Daniel Ortega está manejando con mucha habilidad el tema, más preocupado por subir su rating de popularidad que por la navegación en el río.

La clase política nicaragüense ha cerrado filas alrededor de Ortega y de su postura sobre el conflicto del Río San Juan. En la semana del 15 de noviembre el Congreso nicaragüense realizó una histórica sesión en San Carlos, en las mismas orillas del Río San Juan. Los 84 diputados de la Asamblea Nacional allí reunidos aprobaron una resolución por unanimidad en la que respaldan al gobierno de Daniel Ortega y garantizan la aprobación de los recursos necesarios en el presupuesto 2011 para que se mantenga en la zona la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.


Por Dr. Norberto Emmerich

Licenciado en Relaciones Internacionales
Doctor en Ciencia Política
Investigador Senior del CAEI - Centro Argentino de Estudios Internacionales
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